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Consejos que no dan las Madres

¿Pagar por música en streaming? No gracias

A estas alturas de la película todos conocemos y seguramente hemos probado más de un servicio de música en streaming. Tenemos donde elegir… Entre Spotify, Deezer, Google Music, GrooveShark y algún otro más.

La mayoría tienen una versión gratuita con limitaciones, y otra de pago. Por lo general la de pago nos libera de la insoportable publicidad de la versión gratuita, y según la cuota elegida nos da más libertad en cuanto cómo podemos escuchar el catálogo musical de turno (sólo desde el PC, desde el móvil, etc).

Logotipo SpotifyTodo muy bonito, muy “modelno”. Quitando la interfaz de Spotify claro, que no ha cambiado nada desde que salió al mercado (al menos la de PC y web, a cada cual peor que la otra) y es una auténtica pesadilla.

Pero el auténtico timo de esta “nueva” forma de escuchar música, el timo de pagar por oír música en streaming está en el catálogo de música disponible.

Te puedes pegar meses confeccionando listas de reproducción con tus canciones favoritas y te encontrarás con que tus listas menguan solas. Inexplicablemente, porque no recibes ninguna explicación ni aviso, las canciones desaparecen tus listas o pasan a ser un mero título tachado (depende del servicio).

Así sin más, por toda la cara. Seguro que si te lees los términos  condiciones (eso que nadie lee pero que todos estamos obligados a acatar) en algún lugar dirá que lo pueden hacer sin mayores miramientos, pero qué coño, ¡es una putada!