¿Pagar por música en streaming? No gracias

A estas alturas de la película todos conocemos y seguramente hemos probado más de un servicio de música en streaming. Tenemos donde elegir… Entre Spotify, Deezer, Google Music, GrooveShark y algún otro más.

La mayoría tienen una versión gratuita con limitaciones, y otra de pago. Por lo general la de pago nos libera de la insoportable publicidad de la versión gratuita, y según la cuota elegida nos da más libertad en cuanto cómo podemos escuchar el catálogo musical de turno (sólo desde el PC, desde el móvil, etc).

Logotipo SpotifyTodo muy bonito, muy “modelno”. Quitando la interfaz de Spotify claro, que no ha cambiado nada desde que salió al mercado (al menos la de PC y web, a cada cual peor que la otra) y es una auténtica pesadilla.

Pero el auténtico timo de esta “nueva” forma de escuchar música, el timo de pagar por oír música en streaming está en el catálogo de música disponible.

Te puedes pegar meses confeccionando listas de reproducción con tus canciones favoritas y te encontrarás con que tus listas menguan solas. Inexplicablemente, porque no recibes ninguna explicación ni aviso, las canciones desaparecen tus listas o pasan a ser un mero título tachado (depende del servicio).

Así sin más, por toda la cara. Seguro que si te lees los términos  condiciones (eso que nadie lee pero que todos estamos obligados a acatar) en algún lugar dirá que lo pueden hacer sin mayores miramientos, pero qué coño, ¡es una putada!

Da igual si tu plan es de pago o gratuito. Si la discográfica de turno se enfada con Spotify, Deezer o quién sea. O un artista se levanta iluminado y decide que ya no quiere que su música esté disponible en servicios de música en streaming… La has cagado. Despídete de todo su repertorio, sin previo aviso, zas en toda la boca!

Y si sólo fuese uno, pues bueno. Pero es que constantemente están saliendo de los catálogos (y a veces volviendo a entrar, también) grupos, solistas y su puta madre.

Canciones eliminadas en Deezer

En Deezer de la noche a la mañana sin previo aviso desparecen canciones. También ocurre en otras plataformas de streaming.

El caso es que pierdes el tiempo haciéndote tus listas de reproducción. Para oírlas mientras trabajas, cuando vas de paseo, o mientras cagas… ¿Y para qué? ¿para tu comodidad? No, para tu desgracia. Porque pagas por oírlas, pero sin saber por cuánto tiempo podrás hacerlo. Bueno, el de marketing de la compañía de turno diría; “las puedes oír sin límites mientras estén disponibles en nuestro catálogo”. Ya claro, el problema es que nadie que las canciones por las que te has planteado pagar una cuota fija todos los meses vayan a estar ahí para escucharlas cuando tú quieras.

Y digo esto habiendo probado ya todos los servicios que he mencionado. No hablo de oídas.

Me vuelvo al mp3 de toda la vida y que le den por ahí a la música en streaming.

Por cierto, ¿quién se acuerda de cuando las discográficas decían que el mp3 da mucha menos calidad de audio que un CD?, pues ellos ya no se deben acordar. Porque ahora son las discográficas las que nos venden los mp3, ya sea por descarga o por streaming (porque sí, también son mp3 lo que escuchas en streaming).

Hoy en día puedes comprar en mp3 sólo las canciones que realmente te gustan, no estás obligado a comprar el “disco” entero. Así que te puedes montar una buena colección de música a precio de palmera de chocolate por canción, con la ventaja añadida de que una palmera sólo te la puedes comer una vez, pero el mp3 que te cuesta lo mismo o menos (ojo con las palmeras, ¡que se están poniendo por las nubes!) te lo puedes “comer” las veces que quieras.

Yo lo tengo claro. Tal como funciona hoy en día, la música en streaming es el nuevo timo de las discográficas para seguir controlando al consumidor eternamente. Conmigo que no cuenten.

Comments

  1. By Musicologo

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