JUVENTUD CON ESPERANZA

Este miércoles pasado, hice un viaje relámpago de ida y vuelta a Monzón.

A la ida fui con lo que tenía en el depósito del coche, y para volver me quedaba para llegar a Huesca y poco más… por lo que tenía obligatoriamente que echar gasolina.

El caso es que cuando me disponía a volver para Zaragoza, me encontré con la sorpresa de que la gasolinera de Repsol que había visto minutos antes abierta ya estaba cerrada (eran sobre las once y media de la noche), y otra gasolinera cercana también… 🙁

Así que pensé que de camino a Huesca vería alguna abierta… 😕

Pero el caso es que llegado a la altura de Barbastro ya había visto otras tantas gasolineras (en ambos sentidos) cerradas y totalmente a oscuras. Así que paré en una donde ví alguien lavando el coche y le pregunté si sabía donde podriá echar gasolina de camino a Huesca.

Era un chico de unos 19 ó 20 años con un coche azul eléctrico medio tuneado (digo medio porque creo que sólo tenía las llantas de aluminio y algún detalle interior), no estaba seguro de que hubiera ninguna por el camino, y según me decía en Huesca sólo había una gasolinera 24h (y mi temor era que también estuviera cerrada por la huelga), así que se ofreció a seguirle hasta la gasolinera de Barbastro ya que según me comentaba estaba cerrada pero se podía echar con tarjeta.

El caso es que acepté su propuesta, y le seguí hasta la gasolinera…

Al llegar allí, no acabó su ayuda. Sino que entro conmigo y me explicó el funcionamiento de la máquina (que yo no había visto nunca antes, y que no sé si a lo mejor la de Repsol de Monzón también lo tenía y no lo ví) para pagar con tarjeta la gasolina, elegir surtidor, y posteriormente echarla…

El chico fué muy educado e incluso cuando tocaba meter el pin de la tarjeta, él mismo se alejaba de la máquina para que lo teclease sin la incomodidad de tener a un extraño mirando el pin…

Pero todavía hay más, la máquina dichosa no aceptaba mi tarjeta, la primera vez la escupió sin darme tiempo a llegar a la parte de poner el pin de la tarjeta, y después en dos ocasiones rechazó la operación a pesar de que tenía dinero en esa cuenta como para echar unas 40 veces el dinero que quería echar… 😡

Me comentó el chico que era normal que la máquina no funcionara muy allá, y para sorpresa mía, me ofreció pagar con su tarjeta y darle yo los 20€ en efectivo, y por supuesto vista la poca suerte que estaba teniendo con la máquina acepté.

Y finalmente con su tarjeta pudimos hacer que el surtidor me dejara echarle a mi coche esos 20€ de gasolina que me darían combustible de sobra para llegar hasta Zaragoza.

Por el camino no debo decir que no encontré ninguna gasolinera abierta (me pareció increíble… pero así fué), y de no ser por este chico es muy probable que hubiera tenido que ir una por una en Huesca o incluso haberme tenido que quedar allí a pasar la noche…

Así que, para que luego no se diga que todos los jóvenes están echados a perder, o para que lo penséis dos veces antes de ponerle la etiqueta al “tunero” de turno, aquí queda este ejemplo de ayuda desinteresada a un desconocido por parte de un joven veinteañero que lavaba su coche una madrugada de jueves en la N-240 🙂

Desde aquí, te doy las gracias de nuevo 😉

Comments

  1. By Paloma

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